19 de mayo de 2009

Historias de vida ... "Tuvimos que padecer 33 años de guerra"



Entrevistamos a la Hermana Jessé, Misionera Dominica del Rosario en Angola.

La Hermana Catalina Rodríguez, misionera dominica del rosario de Angola, más conocida como avô Jessé, nació en Villarramiel, Palencia, un 22 de agosto de 1930. Llegó a Angola con apenas 23 años y lleva trabajando allí 54 años, que se dicen pronto. Hoy está nerviosa. Nunca ha concedido ninguna entrevista y ésta es la primera vez. Jessé es un ciclón de energía, de alegría. Una mujer cariñosa y comprometida que aún continúa indignándose ante las injusticias, como si fuese la primera vez que se enfrenta a ellas. Es todo un ejemplo de vida, de resistencia, de lucha y de fe …

Umoya: Recién nos comentabas que hace 54 años que has venido a Angola, ¿cuál ha sido tu primer destino y cómo recuerdas hoy tu llegada a Angola?

Jessé: Bueno, yo primero llegué a Luanda y la primera impresión que tuve era que toda la gente era igual, no sabía distinguir las personas. Y al principio te quedas un poco así, que no sabes como hablar con ellos. Pero enseguida me adapté, inmediatamente. Cuando llegué a mi primer destino que fue Waku-Kungo tuve un impacto muy grande porque nosotras vinimos aquí para un trabajo en un colegio, pero el padre que nos iba a traer no sé porqué razones no apareció, y entonces comenzamos a trabajar en el hospital. Mi primer impacto allí fue ver a los blancos en un lado y los negros en otro.

U: ¿Había entonces en ese momento cierta discriminación racial, un cierto apartheid?

J: Sí, pero nosotras comenzamos a trabajar desde el primer momento con los blancos y con los negros. Aquello era un colonato de blancos que fueron allí para trabajar y nosotras, cuando vimos eso, le dijimos al médico: - nosotras queremos trabajar tanto con unos como con otros. Entonces dos hermanas trabajábamos con los negros y las otras de la misma manera lo hacían con los blancos. El apartheid nos hizo sufrir mucho.

U: ¿Y ese posicionamiento de vuestra parte, os trajo algún problema?

J: No, nos aceptaron muy bien, pero siempre teníamos que estar atentas para que todos fuesen atendidos de la misma manera. Pero luego de la primera guerra aquello pasó.

U: Retomando el tema de la guerra, tú has vivido casi 25, depende de cómo se mida, 30años de guerra

J: He vivido 30, y antes la primera guerra colonial.

U: ¿Y cómo recuerdas el camino de Angola a la independencia en 1975?

J: Pasamos mucho miedo. Cuando ya comenzaron los tumultos estábamos en Luanda y muchas hermanas se tuvieron que ir. Yo dije que yo no me iba, que me quedaba, pero estábamos en un barrio periférico, de esos de lata, muy peligroso y ya comenzaban a poner bombas de un lado, bombas del otro. Entonces el Obispo dijo que era mejor que saliésemos del barrio y así lo hicimos. Ya nos estábamos acercando al 75, a la primera guerra. Salimos de allí y nos refugiamos en otra casa, diferente a la actual, pero en el mismo barrio [Mártires de Kifangondo]

U: ¿Cómo se lleva el tema de vivir permanentemente en peligro?

J: Yo siempre con espíritu de fe pero con mucho miedo. Recuerdo sobre todo el miedo que pasé durante la primera guerra, antes de todo esto, cuando estábamos en Koale [a 90 km. de Kalandula], en una misión. El Obispo fue varias veces a decirnos que nos fuéramos, pero yo le decía que esperásemos un poco. Éramos cuatro hermanas, de las cuales dos salieron porque tenían vacaciones y tenían que hacer unos tratamientos, y nos quedamos la hermana angoleña Juliana y yo. Y claro, los tumultos eran cada día más intensos. Y un día vinieron los catequistas y me dijeron: -hermana, están matando a todos blancos y es mejor que se retire. Pero yo todavía hice resistencia porque no había quién atendiese los servicios y esos días había una cantidad de partos … pero un día llegó un avión y comenzaron las matanzas de blancos … aquél día sentí un cierto miedo en mi interior. Y entonces ya decidimos salir con el coche. Cargamos a toda la gente que quería salir con nosotras, claro, a los que pudimos, porque todos querían salir … Yo conducía. Por todos los sitios de la carretera había un ambiente de guerra. Y cuando llegamos a un sitio cercano a Kalandula, yo había trabajado allí, nos revisaron todo del coche buscando una bomba, buscando al enemigo. Hasta que por fin uno dijo a otro: - ¿pero tú no ves que es la hermana Jessé? Claro, si yo los había tratado muchísimas veces y los conocía. Pero estaban todos drogados porque no comían. Y cuando ya por fin llegamos a Kalandula, a la misión, unos soldados nos dicen: - se tienen que ir ya para la ciudad porque no tenemos armamentos y los otros vienen con mucha fuerza. Y salimos en caravana, escoltados por los militares. Cuando llegamos a Malanje, el panorama era desolador, impresionaba ver a todas las personas borrachas, las pilas de muertos, y esa misma noche, también en caravana partimos para Luanda. En el camino lo pasamos mal. Aún lo recuerdo. Llegamos a Luanda un 4 de agosto, día de Santo Domingo. Pero a los tres días de estar en Luanda el Obispo me comenta: - el pueblo de Kalandula está pidiendo que vuelva la hermana. Y yo fui.

U: ¿Regresaste a Kalandula?

J: Sí, y me quedé 6 meses, acompañada por María Luis, Lucía y Ana. De ahí dicen ellas que les nació la vocación. Y así fue esa primera guerra.

U: Una vez que se declara la independencia y se constituye un gobierno de partido único, marxista-leninista, ¿cómo fue la relación con vosotras, con vuestra orden y con la Iglesia en general?

J: Otra vez otro sufrimiento, sobre todo para las hermanas angoleñas, porque el partido quería que ellas formaran parte de éste e hicieran todo por el partido. Cierto es que no había libertad religiosa, pero a nosotras, a pesar de todo, nos respetaron. Quizás porque éramos una orden pequeña y no teníamos grandes obras. Recuerdo que antes de la independencia la gente en Koale besaba de rodillas la bandera del MPLA [Movimiento por la Liberación de Angola]. Pero la independencia fue terrible, yo la pasé en Luanda junto a las Hermanas. Yo ayudaba a las Hermanas en el hospital. Aquella noche, la de la independencia, fue agitadísima. Llegaban los muertos del otro partido, la UNITA [Unión Nacional para la Independencia Total de Angola], y no los querían ni aceptar, ni mandar a la casa mortuoria. Y nosotras luchando porque eso no fuera así. Hubo muchos heridos el día de la independencia.

U: ¿Quedaba claro en el ambiente que esa fue una independencia bastante parcial, que fue hecha por un partido que no aceptó al otro?

J: Sí, se puede decir que sí, que dejó un germen para lo que sucedió luego. La UNITA no aceptó el resultado de las mutaciones y tuvimos que padecer 33 años de guerra, viviendo en precario. Pero en esa segunda guerra la pasaron peor las hermanas de Kalandula, a quienes la UNITA registró la casa, se llevaron a las internas del orfanato, hubo muertos,…

U: Siendo Angola el país que tiene más minas anti-personas en activo por habitante, ¿cómo se está tratando este tema actualmente?

J: Hubo un tiempo en el que no podíamos ir de Gabela a Boa Entrada porque nos avisaron que habían colocado minas en el camino, por lo que dejamos de venir unos 15 días al dispensario. Pero luego regresamos. Era muy importante que la gente recibiera atención médica, estaban en la mata, huidos, desplazados por la UNITA. Actualmente los campos minados están más hacia la zona de Huambo, pero los están tirando. Ya sabéis cómo es esto: poner una mina no cuesta nada, pero quitarla mucho dinero. Es un negocio. Ahora hay muchas organizaciones que están en este tema.

U: Con 54 años de misión en Angola, ¿cómo ves el futuro de este país?

J: Yo pienso que será mejor. En el momento presente ya os he dicho los problemas gravísimos que sufrimos, la mayoría de la gente vive en la miseria, el pueblo en general gana muy poco. Aquí las mujeres hacen 10 kilómetros diarios para vender los productos en el mercado. Productos como el carbón, que llevan sobre sus cabezas, porque aquí no hay medios de transporte. Por eso pasan tan temprano por la puerta de casa, a las 4 de la mañana. Y lo que ganan no les alcanza para nada.

U: Con tus 78 años y jubilada, aún sigues atendiendo el dispensario. ¿Cuáles son las enfermedades que más golpean a esta población?

J: La malaria, la tuberculosis y ahora también el VIH/SIDA, por este motivo en el dispensario ya no podemos hacer transfusiones porque no tenemos el test para saber si las personas tienen o no SIDA. Y eso está bien, el problema es que no tenemos el test cuando podríamos tenerlo… si las cosas funcionasen bien... Así que si un paciente necesita una transfusión, deberían llevarlo a Gabela, pero como la ambulancia no funciona, la gente suele ir en moto con el niño o el enfermo a cuestas. Yo, cuando es un caso extremo y está el coche los llevo… pero no todo acaba allí. ¿Te acuerdas de aquella señora que te comentaba ayer, la que estaba de parto y llevé al hospital de Gabela? Al final el niño nació muerto, porque no quisieron hacerle la cesárea ese mismo día.

U: Por último, y ya en el plano de lo personal, dos grandes dudas: ¿echas de menos Palencia?, ¿eres feliz?

J: A veces añoro Palencia porque la vida aquí es un poco agitada. Pero igual, como no tengo mucho tiempo para pensar en esas cosas… yo voy a la mañana al hospital, luego tengo por la tarde las chicas del curso de costura, y pronto, si me fuese de aquí las hermanas lo sentirían mucho y sería ingrato para con ellas. Y claro, además, soy muy feliz. Siempre fui feliz porque si no fuese feliz no estaría aquí.

Entrevista realizada por L. Rojas y D. Antúnez. Publicada en la Revista Umoya, nº 54, 1º Trimestre 2009, p.26-28.

12 de mayo de 2009

EL VIAJE DE SAID


Hola,
este corto es un llamado a nuestras conciencias.
Esperamos que lo disfrutéis tanto como nosotros.



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FICHA TÉCNICA: EL VIAJE DE SAID

España – 2006– 13’– 35mm– color – VO Árabe Subtitulado Castellano
SINOPSIS / SYNOPSIS
Said, un niño marroquí, cruza el Estrecho. Al otro lado, en el país de las oportunidades, descubre que el mundo no es tan bello como le habían contado.
Saïd, un enfant marocain, traverse le Détroit de Gibraltar. De l’autre côté, au pays des opportunités, il découvre un monde pas aussi beau qu’on lui avait dit.

Dirección / Réalisation: Coke Riobóo
Producción / Production: JAZZY PRODUCCIONES S.L, Tembleque producciones, s.coop.
Guión / Scénario: Coke Rioboó, Sergio Catá
Fotografía / Image: A. González, I. Jiménez, J. Molero, A. Pazos
Sonido / Son: Maite Rivera, Yago Santos
Música / Musique: Coke Riobóo
Montaje / Montage: Sergio Catá, Carlos Escribano
Premios/ Prix:
Goya 2007: Mejor Cortometraje
Muestra de cortometrajes Vila de Noia
VII Certamen Internacional de Cortometrajes de Animación del Centro Cultural Ibercaja, La Rioja

Esta información fue obtenida en FCAT: enlace

ante un nuevo desafío

En este cuaderno queremos escribir nuestras experiencias en Angola, como una manera de estar más cerca de cada uno de vosotros/as. No sabemos aún lo que veremos, aunque podemos imaginarlo en sueños ... al principio sólo veréis información del país, la que vamos leyendo nosotros y que también queremos compartir. Lo mejor, claro está, vendrá después...
Y como diría Calderón de la Barca:
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,y los sueños, sueños son.
Ojalá cumplamos el nuestro...

Luanda: vista aérea

Luanda: vista aérea

ANGOLA: Datos Básicos

Superficie: 1.246.700 Km2
Población: 11,6 M.
División político-administrativa: 18 provincias y 163 municipios.
Ciudades más importantes: Luanda, Huambo, Lobito, Benguela, Lubango, Malanje, Cabinda, Soyo.
Lenguas: Seis lenguas vernáculas de raíz bantú: kikongo, kimbundo, tchokwé, umbundo, mbunda, kwanyama.
Idioma oficial: Portugués.
Etnias: Ovimbundu 37% - Kimbundo 25% - Bakongo 13% - Otras 25%.
Religiones: Católicos 75%, Protestantes 15%, Religiones africanas 10%.
Moneda: Kwanza.
Producto nacional bruto: US$ 6,4 M (1995).
Fronteras: Congo/201 km - Namibia/1376 km - República Democrática del Congo/2511 km - Zambia/1110 km.
Costa: 1600 km (océano Atlántico).
Aguas territoriales: 20 millas náuticas
Área pesquera: 200 millas náuticas.
Repartición de las tierras: 2% Tierras cultivables - 23% Pantanos y pastos - 43% Selva - 32% Otras.